Referendum italiano, votar NO en defensa de una conquista de nuestros padres y abuelos

Los vientos de la antipolítica en Italia llevaron a aprobar una reforma que recorta el número de parlamentarios y que proporcionalmente disminuye mucho más la representación de los italianos en el exterior.

El 20 de septiembre los italianos irán a las urnas para confirmar o rechazar una reforma de la Constitución aprobada el año pasado en el Parlamento. Dicha reforma consiste simplemente en una reducción de un tercio del número total de diputados y senadores. Los ciudadanos italianos residentes en el exterior votan por correspondencia, como lo han hecho desde 2004.

Los sobres con el material electoral (la ficha para votar, el sobre en el que hay que colocar dicha boleta, el sobre con el franqueo pagado para enviar el voto, además del material explicativo) han sido distribuidos en el País por Correo Argentino a todos los ciudadanos inscriptos en el registro electoral.

Quien no lo haya recibido, debe tomar contacto con el consulado de su jurisdicción (Bahía BlancaBuenos Aires, CordobaLa PlataLomas de ZamoraMar del PlataMendozaMorón e Rosario), para obtener el duplicado. Serán enviados a Italia todos los votos que hayan llegado a las sedes consulares hasta el martes próximo 15 de septiembre a las 16 hs. Los sobres que lleguen después de ese plazo serán destruidos.

 

QUE SE VOTA

La reforma de la Constitución aprobada por el Parlamento italiano el año pasado, establece que se reduce en un tercio el total de diputados y senadores.

Los diputados, que hoy son 630, pasarán a ser 400 y los senadores, que hoy son 315, pasarán a ser 200. En lo que respecta a los italianos residentes en el exterior, hoy la Constitución establece que son representados por 12 diputados y 6 senadores. Con la reforma, pasarán a ser 8 diputados y 4 senadores.

El viento de la antipolitica llevó a muchos parlamentarios a acceder a la reforma, promovida por el Movimento 5 Stelle, que llegó al gobierno surfeando sobre las olas del descontento con los partidos tradicionales. En tiempos de redes – la gran fuerza que utilizó el M5S para conquistar simpatías – y de mensajes simples y contundentes, la propuesta fue achicar el peso de la casta política en el bolsillo de la gente, reduciendo el número de parlamentarios.

Por eso propusieron y obtuvieron la citada reducción de un tercio de las componentes de cada cámara. La reforma de la Constitución italiana se realiza mediante la llamada doble lectura, es decir la aprobación con dos pasajes de votación en cada cámara. En las primeras votaciones en el Senado y en Diputados el M5S contó con los votos de su socio de ese momento, la Lega de Matteo Salvini, mientras que en las otras dos votaciones, cuando la Lega ya no estaba en el poder, los votos llegaron de la mano del Partido democrático de centroizquierda y del partido de Berlusconi, Forza Italia y otros partidos de centroderecha.

Dado que en las dos votaciones finales no se obtuvieron mayorías de 2/3, se abrió la alternativa prevista por la misma Constitución, que 70 parlamentarios pidieran la realización de un referéndum para que sean los ciudadanos quienes decidan si confirman o rechazan la reforma.

 

POR QUÉ VOTAR NO

El ahorro que se obtendrá es de alrededor de 285 millones de euros a lo largo de los cinco años que dura la Legislatura en Italia, es decir menos del 0.007% del gasto público del Estado Italiano. Pero se reduce la representación de los parlamentarios italianos. Hoy en promedio, cada diputado representa a 96.000 habitantes, mientras que con la reforma cada uno pasaría a representar a 151.000.

Mucho peor es el panorama para los diputados y senadores que representan a la “Circoscrizione Estero”, es decir al alrededor de cinco millones de ciudadanos italianos que viven fuera de Italia. Hoy cada uno de los 12 diputados elegidos en todo el mundo, representa a alrededor de 400.000 ciudadanos italianos. Con la reforma, cada uno de los 8 diputados que prevé la reforma pasaría a representar a 625.000 italianos en el exterior.

Obviamente peor será en el Senado. Hoy cada uno de los 6 senadores elegidos fuera de Italia representa a 830.000 ciudadanos italianos, mientras que con la reforma los 4 senadores que quedarán, representará cada uno en promedio, a 1.250.000 connazionali residenti all’estero.

¿Cómo pueden conocer siquiera mínimamente a sus electores o lo que ellos reclaman?

 

LA LUCHA DE NUESTROS PADRES Y ABUELOS

Más allá de lo limitado del ahorro para el erario italiano y de los efectos negativos sobre la representación, para los italianos residentes en el exterior la reducción es una afrenta a las largas luchas de nuestros abuelos y padres para obtener el derecho a votar y a ser elegidos como ciudadanos italianos.

Desde antes de la Unidad de Italia en 1870 y durante un siglo, alrededor de treinta millones de italianos dejaron Italia para hacer su vida en otros países, incluyendo obviamente a la Argentina. Cuando el fenómeno migratorio estaba llegando a su fin, a fines de la década del ’70 del siglo pasado, las comunidades italianas empezaron a reclamar, en sus diálogos con Italia, una serie de derechos entre los cuales el de la participación política.

A lo largo de 30 años el tema fue debatido y desarrollado en los diálogos institucionales de los representantes de la comunidad con las autoridades y el mundo político italiano. En la construcción de ese camino para llegar al voto, los representantes de la colectividad italiana en la Argentina tuvieron un gran protagonismo. Fue en tiempos en los que la política era mirada como una solución y no como un peso.

En ese camino los italianos en el exterior encontraron el apoyo y la acción de Mirko Tremaglia que, como ministro de los italianos en el exterior, llevó a cabo una larga actividad para convencer a todas las fuerzas políticas presentes en el Parlamento y lograr en 2001 completar la estructura jurídica en la que se asienta el ejercicio del derecho del voto activo y pasivo de los italianos en el exterior.

Desde entonces la comunidad italiana en la Argentina se destacó por los altos porcentajes de participación, demostrando su interés en ejercer el voto y elegir a sus representantes en el Parlamento italiano.

Votar NO para rechazar la reforma que establece que tendremos menos diputados y senadores en el Parlamento italiano es defender un derecho que conquistaron y nos legaron nuestros abuelos y padres emigrantes. Votar NO es defender nuestro derecho y su memoria.